Venecia: donde todo empezó.

Este año, mi marido cumplió 47 años. Celebramos cinco años juntos y, como nos conocemos muy bien, no es difícil regalarle algo que le guste. Para nosotros, no hay nada más interesante que coleccionar impresiones inolvidables, tanto gastronómicas como de ocio. Nos conocimos en 2012, y él me llevó a Venecia. Fue nuestro primer viaje. Hizo frío y llovió, pero yo me enamoré de la ciudad el primer día.

Esta vez, me tocaba a mí: revisé bien el tiempo, reservé los vuelos y los hoteles, localicé varios restaurantes y volvimos a La Ciudad de los Canales.

 

Venecia sobrevive gracias a turistas que se dejan mucho dinero cada año entre sus canales, pero lugares emblemáticos como las cafeterías de Piazza San Marco, los hoteles de lujo o los restaurantes más famosos tienen sus otras caras. Ristorante Quadri y Caffè Lavena atraen a mucha gente pero un cóctel Spritz cuesta el doble de lo que costaba. Otro problema de Venecia es que puedes encontrarte con un tipo de servicio que yo llamo ‘Fatiga de servir’ y que no es más que la arrogancia del personal,  habitual en todas las ciudades turísticas del mundo. Probablemente piensan que sí o sí los turistas seguirán viniendo y no hay que preocuparse. Sabiendo eso y para no perder el buen humor, hice lo más simple:

Escogí un hotel recién reformado

Elegí el Palazzo Venart. Solamente deciros que me impresionó nuestra habitación con techos altos y el enorme baño revestido en ágata amarilla. No tuve ganas de cenar en el restaurante Glam, de Enrique Bartolini. Imagino que se cenaría bien porque los desayunos con huevos revueltos y bacon frito tenían ese toque de un maestro Michelin, pero no me apeteció porque un día se negaron a servirnos porque llegamos 5 minutos tarde.

Elegir restaurantes

No es fácil en Venecia. La cocina italiana es bastante simple y por las calles encuentras menús muy parecidos, pero la diferencia depende del amor del propietario a sus clientes. Sí, amor es el ingrediente principal. En los más recomendados, el amor no se encuentra, pero hay algunos. Os digo que me ha costado bastante encontrarlo.

Antica Carbonera – hacen toda la pasta por sí mismos. Ahí comimos tagliolini alla busara con marisco. Excepcional.

Amo – local con estrella Michelin recién abierto. Esta muy bien para picar algo,  como bocadillos de prosciutto o una burratina muy fresca.

La Vedova – un bar muy simple pero con los mejores polpette (bolas fritas de carne y patata). Las toman con una copita de Ribolla Gialla o un blanco de la casa.

Programar un museo de arte

O Gritti o La Dogana, dos museos de arte contemporáneo, o La Galería de la Academia, una de las más famosas colecciones del Renacimiento con lienzos de Tintoretto, Tiziano, Veronese o Tiépolo.

Ir de compras

En Venecia están todas las tiendas importantes. Chanel, Dior, Prada, etc. están al otro lado de Piazza San Marco, camino hacia la Galería de la Academia.

Podría seguir hablando de Venecia durante días. Cada lugar en esta ciudad cuenta un relato distinto. Por eso, he hecho un pequeño foto reportaje para que veáis todo.

Un beso a todos.

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Olena

Olena Ros se ha forjado una estable reputación como empresaria de éxito en el mundo de la restauración. Formada en Le Cordon Bleu en Pasadena y con estudios en Derecho y Economía, ha logrado trasladar su visión y enfoque profesional a sus proyectos.

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